Bienvenida para el libro electrónico

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Artículo publicado en el Suplemento Extra de El Deber el 22 de abril del 2012.

Se puede leer en una portátil, en una tableta o hasta en un teléfono inteligente, pero un lector COMO EL KINDLE O EL NOOK es una experiencia distinta gracias a la tinta electrónica. Los escritores, librerías y editoriales ya empezaron a producir en este formato

Texto: Javier Méndez Vedia / Fotos: Fuad Landívar

Ni el libro va a morir ni los lectores se van a acabar con los libros electrónicos. Esa discusión está ya superada o lo estará pronto. Aunque los lectores electrónicos no sean aún muy populares en Bolivia, los libros electrónicos se descargan diariamente en computadoras y en tabletas.

Para ir por partes, primero se hablará de los lectores y luego de los escritores y las editoriales. El lector es un equipo electrónico. El más aceptado en el país es el Kindle, de Amazon, aunque no es fácil encontrarlo como ocurre con una tablet, que prácticamente se encuentra en cada esquina.

OJO CON LOS OJOS

Leer en una tableta es parecido a leer en una computadora. La pantalla tiene brillo, por lo tanto, cansa más, aunque sea una pantalla de cristal líquido, que no deja de ser una amable tortura para los ojos. Sí, se puede leer en cualquier aparatito que tenga pantalla y memoria. Esto incluye los celulares, que además ya vienen con aplicaciones para leer archivos en PDF o de Word. Para salir del apuro está bien.

Sin embargo, la lectura en un ‘ereader’ o lector electrónico es distinta. El consumidor de libros lo nota al instante. Por ejemplo, en el único que está en venta en la librería El Ateneo, que es un Kindle, la imagen es muy estable gracias a la tecnología de la llamada ‘tinta electrónica’. La pantalla no está retroiluminada y no existe el llamado efecto espejo. La vista no se cansa. Como en el caso del papel, se necesita de una luz para leer. Es casi como tener un libro en las manos. O miles, porque la memoria permite almacenarlos. Hay versiones con diccionarios en inglés, italiano, español y portugués.

Es posible cambiar el tamaño de la letra, subrayar y señalar las páginas. Los libros pueden comprarse en el sitio web de Amazon, donde se paga el equivalente de $us 10 o un poco más.

La librería Martínez Acchini, de La Paz, vende el Kindle a un precio que oscila entre Bs 1.500 y Bs 2.500, según la versión. Más o menos lo mismo que un ‘smartphone’. En Estados Unidos cuesta la mitad; en Bolivia el costo se encarece por los aranceles, puesto que el lector se considera un electrodoméstico.

Ninguna de las versiones que se venden aquí tiene pantalla a color, aunque la más cara tiene una conexión inalámbrica a Internet, como explica Ernesto Martínez, gerente de la librería.

Otro de los lectores que llegó al mercado local es el Nook, fabricado a pedido de la librería Barnes & Noble, la mayor de Estados Unidos. Es una opción interesante, sobre todo por el color, aunque quienes lo probaron dicen que cuesta un poco conseguir el material de lectura fuera de Estados Unidos. Amazon tiene la ventaja de contar con más de 50.000 títulos en español, además del millón que tiene en inglés.

Quien sea un fanático de la Barnes & Noble, elegirá el Nook (aunque siempre extrañará el café Starbucks que tiene en todos sus locales), pero quien prefiera Amazon, se inclinará por el Kindle. Son los dos lectores más conocidos.

LIBROS BOLIVIANOS

Hay varios títulos de autores bolivianos que se venden en Amazon. Se los puede enumerar fácilmente: Los superdemokráticos de Rery Maldonado, la antología de cuento Lo nuestro realizada por Homero Carvalho, Antología para jóvenes de Raúl Otero Reiche, Illimani púrpura y Cuando Sara Chura despierte de Juan Pablo Piñeiro, De la ventana al parque de Jesús Urzagasti, Melitón y las criaturas de la noche de Jorge Traverso, La virgen de las Siete Calles de Adolfo Flores, Periférica Boulevar de Adolfo Cárdenas, El despertar de la medusa de Eduardo Scott Moreno y Las camaleonas de Giovanna Rivero. Los precios varían entre $us 4 y $us 10.

Hasta donde se sabe, la primera novela presentada en formato electrónico es La duda del caminante ($us 4), de Enrique Ipiña Melgar. Como todos estos títulos bolivianos, también se vende en Kindle Amazon, gracias a un contrato que Martínez Acchini tiene con esa tienda on line. Después vendrán contratos con Barnes & Noble y otros portales de venta de libros.

El libro de Ipiña, una novela histórica que abarca el final del siglo XIX y llega a mediados del XX, fue el segundo libro sudamericano más vendido en su género, según reportes de Amazon. Interesante.

Amazon realiza pagos trimestrales a Martínez Acchini, que a su vez arregla los números con las editoriales, que finalmente, arregla con los autores.

LOS AUTORES

Tanto Gary Daher, poeta y novelista, como Gabriel Chávez, poeta y periodista, aman el libro como objeto. Los seducen el papel, las buenas portadas, las ediciones críticas y todo el halo que rodea al libro. En su portal (garydaher.com) se pueden descargar gratuitamente dos libros de ensayo y poesía. Está tan interesado en tener toda su producción en libros digitales que está buscando ya un programa para encargarse de sus ediciones él mismo. También se puede contratar un diseñador para la portada (punto en contra para las editoriales, que sufren esta crítica de Daher): “Las editoriales en Bolivia no llegan a la gente, y si lo hacen, faltan librerías”. Para él, el libro electrónico es una puerta abierta, una gran opción para ser leído, que es, en suma, lo que pretende todo autor.
Gabriel Chávez opina que se necesita el apoyo de una editorial. “Tiene más logística, más ‘know-how’. Un autor puede hacerlo y algunos tienen habilidad  para eso. Yo tendría que dedicarle un tiempo que no tengo. Es necesario el impulso editorial”. Por algún tiempo, Chávez se resistió a tener una iPad, por amor al libro, pero ha sucumbido.
La profecía de Daher se está cumpliendo: “El libro electrónico va a estar en las calles. Protestamos porque somos gente antigua, del siglo XX. Hay que estar abierto a las novedades”.