Librerias, el camino adelante
Escrito por ernesto 0 ComentariosEn Pensódromo 21 podemos encontrar, entre muchos artículos de interés, una serie de excelentes análisis sobre cada uno de los artículos del último número de Tramas y Texturas que está dedicado precisamente a las librerias.
Rescatamos este artículo que analiza el planteamiento de Martín Gómez en dicha revista. De todas maneras recomendamos la lectura de todos los artículos.
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El artículo de Martín es breve (en comparación con los demás). Bien ordenado. Claro. Entra al trapo desde la primera línea: (pre)posicionando el contexto de su reflexión. “Entre los grandes temores que suscita la emergencia de lo digital…”. En esta frase se condensa todo. “Entre”: no tras, ni sobre, ni bajo, ni contra… Hoy, en Microsiervos leíamos: “Las estadísticas son como los bikinis. Lo que revelan es sugerente, pero lo que ocultan es vital” –Aaron Levenstein. Eso es lo interesante se situar ideas como las de este monográfico “entre” y no… “Los grandes temores que”: ni pánico, no horror… Los cambios, la novedad, las profundas transformaciones generan miedo, emociones primarias que se derivan de la aversión natural al riesgo o la amenaza. No hay por qué tenerle miedo al miedo. “Suscita la emergencia”… También cierto: queda poco tiempo: el contexto es un desastre (y nosotros con libros, que decía Francisco Javier de Fórcola en Zaragoza). Porque, en general, las reflexiones sobre los futuros del libro, el presente de la edición, etc., la mayoría de las de este monográfico tampoco se escapan, se articulan siempre como si el mundo de la edición fuera un compartimento estanco del resto de las actividades humanas: tan centrados parecen estar editores, libreros, diseñadores, traductores… en sus cosas, que terminan por olvidar la verdadera naturaleza de su labor: parte de la piel viva del mundo. Y por último “lo digital”: ni eBook, libro electrónico… sólo “lo digital”: articulado de forma neutra (pues Martín conoce y piensa, todos lo sabemos, al margen de esos detalles).
Martín contextualiza su reflexión hacia el sector del libro… que es, ciertamente, al que se invita a ponerse las pilas. Es decir, todos aquellos anclados en el paradigma libro tradicional, que son invitados a sumarse a las redes de edición digital (a la edición [21]). Y se refiere a la situación de las librerías como “aniquilación”… sin medias tintas: las librerías están siendo aniquiladas en tanto que eslabones centrales de la cadena de valor.¿Por quién, por quiénes? ¿Desde dónde? ¿Cómo evitarlo? Son cuestiones que este monográfico en general y, Martín en particular, trata de dilucidar. Nosotros pensamos que es “la cadena de valor (y por consiguiente las librerías)” la que está siendo aniquilada… Pero sigamos con Martín.
Primer abordaje: el fenómeno de la concentración es previo a la llegada de Internet… ¿Alguna autocrítica al respecto por parte del sector?… Internet llega y con sus nuevos actores complica aún más la vida. Ok. ¿Hay un lugar pues para las librerías (tradicionales) en estos nuevos ecosistemas? Es la pregunta… Aunque la que contiene toda la chicha es ¿cuál? Estamos de acuerdo con Martín cuando comenta que el reto va más allá deleBook: sí, el libro electrónico no es el tema.
Martín ordena su reflexión alrededor de cinco desafíos puntuales que el futuro digital plantea a las librerías:
1) Modernizar su equipamiento tecnológico: sin comentarios…
2) Gestionar su identidad y su visibilidad on-line: comunicación a través de Internet, escaparates virtuales, plataformas de venta on-line, estrategias de márketing y posicionamiento, presencia en los entornos 2.0, conversación. Qué comentar ¿verdad? Parece tan evidente, tan claro; y sin embargo… y hablamos con conocimiento de causa (10 años dando servicio en esta dirección desde Pensódromo). Durante tanto tiempo el sector pensó que Internet era un patio de jóvenes no lectores y nerds, que cuando despertó, el dinosaurio ya no estaba allí esperándolo. Se dedicaron tantas energías contra Internet durante la década pasada; fue tan difícil sentar a los agentes de la cadena de valor y comercializar con ellos alrededor de estos puntos; era tal la negación a ver y comprender todo lo que estaba pasando. Se dio una paradoja bien divertida (no tanto en realidad): el sector –sobre todo desde la blanca elefantiasis de sus instituciones gremiales– gastó bastante dinero es escuchar historias… pero poco en implementarlas. Ha sido una constante –en nuestra experiencia con editores especialmente– “oye, escuché a fulano/a de tal hablar sobre la Web 2.0 y me ha convencido… lo quiero todo, pero barato, rápido y… ¿me podrías decir cuántos libros más venderé ya?” Luego venían cosas onda: “¿pero por qué mi web en flash, que en 1998 me costó medio millón de pelas no sirve?”, “si, tengo una base de datos… en mi Outlook“, “¡Dinamizar conversaciones! ¿Y quién lo paga?”…
3) Reiventar y fortalecer su rol de prescriptor y de dinamizador cultural: conviene tener presente que los primeros en sufrir de verdad serán los que apostaron por la mera venta de libros. Internet, los grandes cambios de los que hemos sido testigos, no son causa de que parte del sector se centrara en ganar dinero como fin y dejara de lado estas cuestiones socioculturales. Por tanto, hay que asumir que aquellos libreros que se mantuvieron como prescriptores y dinamizadores culturales, son los que lo tienen más fácil. Cuando hace unas semanas señalamos críticamente las #conclusionesotramirada, evento promovido por Paco y Ana de Librería Cálamo, en público pero sobre todo en privado se nos recriminó ofensas a la luna de esa librería y de esos libreros. Que unas semanas antes hubiéramos alabado la iniciativa y que, en todo momento, mantuviéramos una actitud de respeto y cariño hacia el proyecto de Paco y Ana no valía (como si desde el cariño y desde el respeto no fuera posible criticar –con mordacidad si se quiere– un evento como aquél). Lo hemos dicho muchas veces, proyectos y acciones como las de Paco y Ana son un ejemplo para el sector de lo que significa prescribir y dinamizar culturalmente en un entorno (Zaragoza en este caso). Y por lo tanto son proyectos como estos, los que parten con ventaja. En este sentido, conviene tener muy presente la cita de Michael Dell “Si tienes un mal negocio y lo pones on-line, tendrás un mal negocio on-line“. Porque las redes digitales, las nuevas herramientas y todo eso que comenta Martín en este punto, no prescriben y dinamizan por sí solas; lo que obliga a considerar –nada fácil con la que está cayendo– aspectos muy profundos de cada proyecto librero: hay que saber hacer y saber qué se quiere hacer para que todo esto rinda. Libreros como Damià Gallardo, como Antonio Ramírez… La primera criba se hará entre los libreros que leen (en papel, en digital y en pantalla). ¿Cuántos libreros leen? Digo yo que si hay tantos editores que no leen –a todos nos faltarían dedos y manos y pies para contar los casos que conocemos– habrá un buen grupo de libreros que no leen: estos ya fueron. O el caso de Javier López de la Librería Repiso… que de tanto prescribir y dinamizar, lleva varios años al frente de la Feria del Libro de Sevilla… Y aunque me consta por experiencia personal que sigue leyendo, seguramente tenga su oficio y su casa librera un poco hechas unos zorros; mas ni por aburrido ni por inmovilista sino por todo lo contrario. Esto ha de quedar bien claro: lo que natura non da, TIC’s non presta.
4) Construir y mantener una oferta diversa que explote el potencial de los nichos: en el artículo anterior,Bernabé, centraba su atención en Cyberdark y en Negra y Criminal; pero hay más… “Aquellas librerías con un fondo al mismo tiempo selecto, amplio y diverso que esté rápidamente disponible en todos los soportes y formatos existentes, y que en la medida de lo posible atienda las necesidades de públicos con intereses específicos, tienen a su favor un factor de diferenciación que puede darles una ventaja competitiva frente a su competencia” dice Martín. Y es entonces cuando me pregunto… ¿De verdad es necesario reunirse en bloque en congresos a ver quien tiene la ponencia más entusiasmante, cuando –por ejemplo, en monográficos como este, en blogs como el de Martín, etc.– se están diciendo las cosas tan claras? Solo nos queda un punto de la lista de Martín, uno de los peleagudos, de acuerdo, pero con estos cuatro cualquier librero puede sentarse en su sillón de orejas y hacer el ganchillo de su propia hoja de ruta. ¿Que le asaltan al librero en la soledad de su plan dudas y temores? Comparta nomás… Seguro que Cyberdark, Tipos Infames, Martín o nosotros mismos en Pensódromo [21], lo atenderán con cariño. Y si quiere un plansito más currado, si quiere ayuda, seguro que o Martín, o Joaquín, o Celaya o nosotros (por citar los primeros que me vienen a la mente… bueno,Pensódromo [21] me viene a la mente por razones comerciales obvias… lo otro era para disimular), estaremos encantados de llegar a un acuerdo… ¡Pero basta de seguir en ese limbo del sello de calidad, las ayudas públicas…! Aquí lo tienen, ya. No busquen más.
5) Gestionar metadatos: Uno, dos tres… Va: “En un mundo en el que el rol de lo digital es cada vez más importante, la gestión adecuada de los metadatos es fundamental para facilitar tanto la visibilidad de los contenidos que se ofrecen como el acceso a estos”. Es esto. ¿Necesitan los libreros embajadores que les ayuden con estos temas…? Pues gástense en ellos la platita que se gastan en congresos y encuentros para seguir diciendo que a ver si nos convertimos en Francia pero sin perder fragancias…
Y acaba Martín con una idea con la que no podemos no estar de acuerdo: “Para garantizar la viabilidad y su sostenibilidad en el mediano y largo plazo es necesario que, además de vencer prejuicios y resistencias frente a lo digital, las librerías adapten su oferta de productos y servicios a las nuevas condiciones de un entorno que hoy día se está reconfigurando de manera acelerada y permanente. Sólo así podrán satisfacer las necesidades y expectativas de sus clientes, cuyos hábitos de compra y de lectura están sufriendo transformaciones radicales. Si no lo hacen, las librerías podrían estar dándoles la razón a quienes consideran que son un actor prescindible…”.
…¿Dentro de la nueva cadena de valor o dentro de las nuevas redes de valor? ¿Cadenas o redes? Para nosotros, los nuevos entornos son claramente en red.


