Sobre la presentación de La duda del caminante en Santa Cruz

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Nota de prensa publicada en El Deber, en su suplemento Brújula, el 9 de junio de 2012.

La novela La duda del caminante, últimos días de un soldado de la Guerra del Chaco (Editorial Martínez Accini), de Enrique Ipiña Melgar, se presentó en la XIII Feria Internacional del Libro de Santa Cruz. Con esta obra el exministro de Educación, que tiene una vasta producción intelectual en el tema educativo, revela una historia en el género narrativo.
El 11 de diciembre se publicó esta novela en formato digital y se puso a la venta en amazon.com. Según su editor, Ernesto Martínez Accini, el libro estuvo en el grupo de los 20 títulos de ficción latinoamericana en español más vendido desde que se puso en línea y llegó a ubicarse segundo entre los libros de historia sudamericana, en el mismo portal de compras.
Ipiña Melgar describe su obra como “una novela aparentemente histórica, en el sentido de que se ubica en un periodo histórico, pero visto a través del análisis de una persona -aclara-, que explica cómo influyó la Guerra del Chaco en la vida de la población boliviana y en particular de los personajes de la novela. Es una obra simbólica, puesto que el protagonista es un símbolo de todos los caminantes, y el relato es una especie de camino que no acaba nunca. La caminata es un elemento importante en la historia”, puntualiza.
Para su creador, La duda del caminante, últimos días de un soldado de la Guerra del Chaco pretende recordar que nada aparece en nuestro tiempo de manera casual, sino como consecuencia de las cosas que pasaron hace muchos años. “Nuestras vicisitudes son resultado de las decisiones que tomaron nuestros abuelos y padres”, opina. El libro también muestra un lado filosófico que ayuda a entender el sentido de la vida.
La duda del caminante nació cuando Ipiña se dio cuenta de que la juventud cree que lo que pasa actualmente es obra de sus manos y que todo ocurre por primera vez. “Y es como un río que tiene un principio. Escribí para enseñar cómo se hizo el país, acabamos el siglo XIX deshechos, solo había ocho  profesores en toda Bolivia, casi el total de la población era analfabeta, las fronteras estaban inseguras, no podían considerarnos país. Éramos un proyecto mal trabajado, pero en el siglo XX todo empezó a formarse mejor.
Enrique Ipiña describe su trabajo como fantástico, “el personaje principal tiene 80 años e interactúa con su abuelo que ha muerto hace 60 años. Esta novela que escribí durante cinco años y en siete versiones, se vuelve autónoma, (narrativamente) hace lo que le da la gana”.